domingo, 15 de octubre de 2017

Realidades hipercompartidas e hipermediatizadas.

Han sido y serán innumerables los testigos en video que dan cuenta de actos reprobables y humillantes los que circulan por las redes sociales y aún más allá cuando dichas evidencias se cuelgan de la agenda de los medios masivos en noticieros de televisión, siendo el impacto de la imagen algo que es bastante convincente a la audiencia.

Desde la educadora de preescolar que le grita a un pequeño a mitad del patio y cuyo video fue tomado desde un edificio al lado del jardín de niños, hasta alumnos de secundaria que literalmente toman vuelo para patear al profesor, todos ellos son hechos que denigran la realidad del sistema educativo en el país y evidencian la compleja realidad de la práctica docente.

El reciente caso es muy similar a los arriba ejemplificados. Un profesor de la UVM agrede verbalmente a un alumno y se le acerca de manera amenazante, intercambia un par de palabras y acto seguido azota la mochila del alumno en una banca que está frente al alumno.



Uno de los grandes problemas en estos casos tan específicos es que un video, viene a representar solo un fragmento de la realidad del hecho mismo, sin tomar en cuneta antecedentes, consecuentes ni detalles de la situación en cuestión. 

Para los docentes de todos los niveles académicos el uso de las nuevas tecnologías se ha convertido en una verdadera arma de dos filos; pues por un lado son capaces de optimizar la clase y agilizar el conocimiento con el uso adecuado y perfectamente normado y por el otro lado son una 'ventanita' de escape por la que los alumnos prefieren observar que es lo que está pasando en el mundo de las redes sociales. El problema es que ninguna de las autoridades se ha atrevido a poner lineamientos sobre este punto de manera clara y precisa de tal modo que estos instrumentos como tablets y celulares sean aprovechados para bien.

El problema crece de manera exponencial con la edad de los alumnos, pues si bien en los niveles básicos se puede apelar a la autoridad de los padres que ocasionalmente resulta infructuosa, a niveles de preparatoria y licenciatura el criterio recae completamente en los alumnos, volviendo el salón de clases un campo de batalla en lo referente al uso de estos dispositivos.

Del video que se ha citado por numerosas páginas de internet que no hacen más que describir lo que en el mismo video se observa se han desprendido numerosas críticas hasta llegar a etiquetar al profesor como #LordAteo. 

Los articulos que circulan por redes sociales dicen que el video fue grabado por una alumna, cuando justo en el segundo 8 se nota claramente un corte que se recupera en el asiento de al lado, en el mismo momento en la queel profesor termina la palabra, segundos más adelante del video se muestra al profesor acercándose al alumno y le dice en tono amenazante "vas a dejar tu celular sí o no cabrón" a lo cual el alumno contesta algo inaudible. Acto seguido viene la acción de azotar la mochila en la banca de enfrente y el video termina ahí. 

Lo que resulta curioso de todo es que al final se nota claramente la postura del alumno en su forma de sentarse y de contestar las agresiones y cuestionamientos del profesor "sólo así aprendes", "estamos pensando", "¿solo así aprendes? ¡dime!".

Lo que aquí se muestra no es un caso de discriminación por religión solamente, sino que va más allá, tiene que ver con el respeto a la autoridad y el uso mesurado de las tecnologías de la información en las aulas y el eco que hacen de esto muy irresponsablemente los usuarios de redes sociales provocando no solo despidos como sucedió con el profesor, sino daños a la imagen y la carrera de terceras personas con un fragmento de video editado y descontextualizado, y eso, es algo a lo que estamos expuestos todos.

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